Seguro te ha pasado: algo no te está gustando del todo, o sabes que si tu pareja hiciera “eso otro” sería mucho mejor, y aun así te quedas calladita. No es que no quieras decirlo. Es que en ese momento no sabes ni por dónde empezar.
Y mira, hablar de lo que te gusta no es un don que unos tienen y otros no. Es más bien costumbre. Cuanto más lo haces, menos cuesta.

🧠 ¿Por qué nos cuesta tanto?
Porque nadie nos sentó a explicarnos cómo se hace.
Crecimos con la idea de que el sexo "ya sale solo", de que si tu pareja te quiere de verdad debería saber qué te gusta sin que se lo digas. Suena romántico, pero en la práctica es la razón por la que tantas parejas se frustran en silencio.
Tu pareja no te lee la mente. Ni con dos años juntos ni con veinte.
💞 Empieza fuera de la cama
Hablar de sexo mientras estás teniendo sexo es un nivel avanzado. Si todavía te da corte, empieza en otro momento: un café, caminando, o mandando un mensaje un poco pícaro desde el trabajo.
Fuera del dormitorio la presión baja bastante, y es más fácil soltar algo tipo "me encantaría que probáramos..." o "¿te animarías a...?" sin que se convierta en una conversación incómoda de las que hay que preparar con antelación.
🔥 Usa el cuerpo cuando faltan las palabras
Si en el momento la vergüenza gana y no te sale ni una palabra, tranquila, el cuerpo también comunica. Guiar la mano de tu pareja, cambiar el ritmo tú misma, dejar salir un sonido de más cuando algo te gusta especialmente. Todo eso dice cosas que a veces cuesta poner en palabras.
Y hablando de cosas que cuesta decir: pedir lubricante en pleno acto tampoco debería darte vergüenza. No es un parche para cuando algo va mal, es simplemente pedir más de lo que se siente bien, igual que pedirías más despacio o más fuerte.
De hecho hay parejas que lo usan siempre, no solo cuando "hace falta", porque con más deslizamiento todo se disfruta más. Es un extra, no una urgencia. Así que si te apetece, dilo sin rodeos.
✨ Convierte la conversación en juego
Hay días en que hablarlo en serio simplemente no fluye. En esos casos, prueba a no hacerlo en serio.
Existen juegos de cartas hechos justo para esto: preguntas y retos que van sacando el tema poco a poco, sin que ninguno de los dos tenga que ser el que "empieza la charla incómoda". Uno que conocemos es En Sintonía (www.noctlabgames.com/en-sintonia), diseñado con base sexológica para ir soltando, pregunta a pregunta, justo lo que cuesta decir de golpe.
A veces no hace falta más confianza. Hace falta una excusa para arrancar, y un juego cumple perfecto esa función.
Nada de esto hace que la vergüenza desaparezca de un día para otro. Pero cada vez que te atreves a decir lo que quieres, la siguiente vez cuesta un poquito menos.
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Escrito por Dr. Pablo Vallejo-Medina, sexólogo y PhD. Conoce más sobre su trabajo en pablovallejo.es · ResearchGate · Google Scholar · YouTube · LinkedIn · ORCID